Argaetxe, el cubo negro con vistas

Tenía algo muy bueno que celebrar, así que pensé en un sitio cercano y diferente, situado por encima de la que fue en su día una gran zona siderúrgica y hoy alberga centros comerciales con McDonalds, IKEAs en sus diversas formas y hasta lo que antes se llamaba Feria de Muestras y hoy es el BEC (Bilbado Exhibition Centre). Desde ahí arriba se ve todo esto pero también se ven los montes y el mar, en una terraza estilo chill-out bastante conseguida.

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Y como decía, el restaurante tiene forma de cubo negro, con amplios ventanales que dan a laderas de monte y a las vistas arriba mencionadas, por lo que si vas a reservar, pide una mesa de las pegadas a la ventana. Obvio. El lugar ha pasado por varios cambios (fue cervecera, luego restaurante más fisno, luego cerró, y ahora lleva ya un tiempo estable y con fuste, a lo que parece.

Ofrece carta, pero vimos un menú del dia a 15eur que tenía muy buena pinta, así que no nos lo pensamos demasiado. Mientras esperábamos, pasaron platos con la parrillada de verduras, que claro, tenía que caer. Verduras frescas, grandes, cortadas a cuchillo, la zanahoria de verdad y rallada a mano, todo en su justo punto (yo soy de los de “al dente” con la verdura, y no me decepcionó), y en una cantidad más que suficiente. Cebolla, pimiento rojo y verde, zanahoria, berenjena, setas…Bien, muy bien.

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De segundo, tras una larga época de abstinencia de lo rojo, me pedí entrecot. Fue un antojo, no sería algo que pediría (sobre todo después de ver la pintaza de la merluza en otras mesas), pero la pedí que hiciera “muuuu” y así me la trajeron, casi viva, como a mí me gusta. Con patatas fritas caseras y un pimiento rojo de lata, pero que no estaba mal. Cayeron también unas alitas de pollastre al curry con mahonesa (desde que me atiborraba de ellas cada vez que iba a  EEUU les tengo como cierto repelús), que me dijeron que estaban muy ricas (yo creo que algo secas, pero bueno…)

No soy mucho de dulce y de postres, pero una manzana asada (que inevitablemente me recuerda siempre a mi madre y mi infancia, cual madalena proustiana) acompañada de un charquito de natillas a la canela, me satisfizo plenamente. Al otro lado de la mesa, la tarta de piña y crema, rica, sin más.

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Como bebida, un crianza riojano, Finca del Marquesado (?¿), creo que de Oyón, más que correcto y que dio pie a no pedir café y en su lugar terminarnos el vino.

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Abajo tiene un reservado para un grupo grande, con ventanal que da a una terraza independiente, ideal para una celebración familiar. Y afuera, una amplia terraza con vistas y bar independiente, que me imagino que a partir de primavera será popular para tomar una copa disfrutando de las vistas y buena música. Pendiente de confirmar.

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En fin, que por 15eur no se puede pedir mucho más y es un justiprecio que se paga a gusto. Servicio muy atento y agradable, pan correcto, ambiente distendido, atención al producto y sitio diferente, para sorprender a alguien con esa frase tan chula que empieza por “pues conozco un sitio que…”

ARGAETXE, http://www.restauranteargaetxe.es, Zabalenkanpa 68 (subida Argalario), Barakaldo, 94 4971787.

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